Casa Gabriela, el nuevo hostal de Jiménez de Jamuz



José Manuel Álvarez Murciego es un hombre muy popular en Jiménez de Jamuz y en todo Montañas del Teleno. No es para menos, desde hace años, regenta Casa Aniceto, un restaurante con renombre por su calidad y la particularidad de tener una carta de especialidades típicas de la gastronomía asturiana. Ahora, a pesar de que la pandemia nos ha obligado a frenar en seco en muchos aspectos, José Manuel o “Yimi” como le conocen cariñosamente, sin embargo, ha querido poner la vista en el futuro y apostar por el mundo rural volviendo a emprender en el Jiménez con un nuevo proyecto: el “Hostal Casa Gabriela”.


El COVID-19, sin previo aviso, dejó a José Manuel sin sus padres, y, de este dolor, para honrar su memoria, surgió la idea de hacer realidad un sueño que juntos tenían, complementar el restaurante con alojamiento. Es por esto por lo que el Hostal no sólo toma el nombre de Gabriela, como se llamaba su madre, sino que los servicios que preste serán esmerados para mantener vivo el buen hacer de esta mujer durante tantos años de trabajó en el restaurante familiar.


Este sábado, día 22 de mayo, José Manuel va a presentar el hostal en un acto simbólico, una especie de “regalo para ellos” con el fin de hacer partícipe a todo el mundo de que, en Jiménez de Jamuz, se puede no sólo comer bien, sino también pasar unos días de descanso inolvidables.


Este proyecto tiene concedida una ayuda financiera (30% de la inversión) de los fondos Leader de la Medida 19 del PDR de Castilla y León, unas subvenciones, gestionadas por el Grupo de Acción Local Montañas del Teleno, que cofinancia la Unión Europea a través del FEADER, la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Agricultura; cuyo fin es fomentar el desarrollo rural.


“Me enteré de la que existían estas ayudas a través del Ayuntamiento de Santa Elena de Jamuz”, comenta José Manuel. Reconoce que fue un poco complejo solicitarlas, sobre todo porque coincidió con el periodo de confinamiento, pero merecía la pena el esfuerzo porque, entre otras cosas, un pueblo tan turístico como Jiménez, lo necesitaba. Reconoce que, desde fuera, puede parecer una inversión “alocada”, pero, su experiencia empresarial y la ilusión que ha puesto en este proyecto, le dicen que estamos ante buenas expectativas para trabajar y obtener rendimientos tanto económicos como sociales para todo el pueblo, por lo que anima a apostar por emprender. ¡Hay que seguir viviendo!