Cuando los hombres y las mujeres no escribían igual

Queridas tilenenses, tras haber leído el artículo que hoy comparto con vosotras, una vez más, he vuelto a reflexionar sobre lo duro que ha sido llegar hasta aquí... menos mal que, algunas cosas, con el tiempo, han cambiado; aunque haya sido a fuerza de mucha lucha por parte de nuestras predecesoras en la brecha.


Se han hecho, creído y dicho tantas necedades, ignominias, falsedades, desvaríos,... sobre las mujeres que no es extraño que nos las hayamos creído hasta nosotras mismas...

Las mujeres dominamos el arte de la palabra, conocemos su "magia". Durante siglos se nos ha negado elevar nuestra voz y, por eso, ahora, no sólo podemos sino que debemos, expresar mediante la palabra todo lo que sentimos, deseamos, pensamos,... y, lo más importante, "compartirlo".


Aparte de implicarnos en la batalla colectiva para terminar con las desigualdades y discriminación histórica, tenemos que aplicar también la táctica “de guerrillas”. Apoyar a las demás con nuestra propia lucha para alcanzar las metas personales; porque, así, cuando cada una alcancemos nuestro objetivo habremos sentado un precedente que facilitará las cosas a la que venga detrás.


Por eso, me gustaría invitaros a que nos mandéis vuestras aportaciones para "mover" este blog que está totalmente a vuestra disposición. Convirtamos este espacio en nuestro medio de comunicación, por y para nosotras, por y para ellas.


Ana Fe Astorga


Cuando los hombres y las mujeres no escribían igual


En el siglo XVI, mucha gente en toda Europa, y también en España, adquirió la habilidad de leer y escribir. Esto se debió a diferentes causas. Los viajes a América o las guerras en Europa crearon la necesidad de comunicarse con quienes estaban lejos, y el desarrollo de la administración supuso un aumento de la burocracia. No solamente muchos hombres aprendieron a escribir, también bastantes mujeres lo hicieron...