Camino de Santiago

EL CAMINO DE SANTIAGO POR MONTAÑAS DEL TELENO


Las peregrinaciones a Compostela.


Durante la Edad Media, el culto a las reliquias de santos y mártires alcanza su máxima devoción. Se buscan y se encuentran en todos los rincones del mundo conocido; para ellas se levantan templos, se las custodia en monasterios que, gracias también a ellas, incrementan su prestigio, la afluencia de fieles y las donaciones.


En un remoto lugar del norte de Iberia, en la sede episcopal de Iria Flavia, se encontraron en época de Alfonso II el Casto (791-842), los restos del apóstol Santiago el Mayor, a quien la tradición atribuía la cristianización del norte peninsular. Un santo eremita de nombre Pelayo, retirado entre las frondas del Monte Libredón, empezó a ver luces durante la noche, como si las estrellas le indicaran una posición concreta, un túmulo entre la vegetación. El suceso fue comunicado al obispo Teodomiro, que consideró el fenómeno milagroso y mandó buscar en la zona del “campo de las estrellas”, de Compostela. Allí encontraron un antiguo sepulcro olvidado, el mismo que la tradición local establecía como del apóstol Santiago.


En el año 829, el piadoso rey Alfonso decide visitar con su corte el prodigioso lugar para venerar los restos del Apóstol. Se inician así las peregrinaciones jacobeas que pronto de ven favorecidas por el papa León III, que da a conocer al orbe cristiano el gran hallazgo. Se había iniciado una corriente de fe que movilizaría a genes de toda Europa hasta el último rincón del mundo conocido, hasta elfinis terrea, el lugar donde se ponía el sol.


La milagrosa intervención del Apóstol en la batalla de Clavijo, en el año 844, forjaría el mito de Santiago matamoros, al favorecer la victoria cristiana frente a los agarenos a pesar de su marcada inferioridad. La fe en el Apóstol se acrecienta y pronto acuden a su tumba, donde se había levantado una iglesia, numerosos devotos. Se establecen distintos itinerarios de peregrinación que, desde los rincones más remotos de España y de Europa, llegan a Compostela; itinerarios que van variando con el tiempo, en función también del avance hacia el sur de los reinos cristianos peninsulares. En el siglo X, las crónicas árabes ya mencionan el auge de las peregrinaciones, que se ven favorecidas por numerosos monarcas, obispos y papas.


El trasiego de peregrinos tuvo sin duda su momento álgido durante la Edad Media, aunque se mantuvo con distinta intensidad durante siglos hasta su declive. Pero en las últimas décadas del pasado siglo XX, la ruta jacobea ha renacido con fuerza, conociendo una nueva corriente de peregrinos que, además de fe y espiritualidad, buscan en el camino otros valores de índole personal y cultural.


El camino de Santiago ha sido y es un camino de fe, pero también un camino por el que durante siglos han trasegado gentes, ideas y culturas; un camino de intercambio en el que se han forjado las bases de la identidad europea.


En 1987, el Consejo de Europa declara el camino de Santiago como Primer Itinerario Cultural Europeo y en 1993 y 1998, es reconocido por la UNESCO que incorpora el Camino de Santiago en sus trazados por España y Francia en la Lista de Lugares del Patrimonio Mundial.


EL CAMINO FRANCÉS A SU PASO POR MONTAÑAS DEL TELENO


El Camino Francés a Compostela se adentra en el territorio de Montañas del Teleno porSan Justo de la Vega. El crucero de Santo Toribio recibe al caminante y le ofrece una magnífica panorámica de Astorga y de las vegas del río Tuerto.


A pocos kilómetros se encuentraAstorga, la ciudad milenaria donde confluyen varios de los caminos jacobeos para desde ella continuar ya por el Camino Francés, sin duda el más conocido, hacia Compostela. Se accede ahora a la ciudad por un viejo puente de piedra de tres arcos, de origen romano. La catedral, la calle de Santiago, el palacio episcopal con su “mueso de los Caminos”, la plaza mayor, los restos romanos… Astorga está repleta de rincones que permitirán a los peregrinos acercarse a su dilatada historia, como lo han hecho durante siglos.


El camino jacobeo abandona Astorga por la desaparecida puerta del Obispo para adentrarse en una de las comarcas más interesantes de León, La Somoza, la tierra de los maragatos de los que recibe su nombre más extendido, La Maragatería. PorValdeviejasy ante la ermita del Ecce Homo, del siglo XVII, avanzan los peregrinos en dirección aMurias de Rechivaldo,Santa Catalina de Somoza,El GansoyRabanal del Camino; es el camino de Foncebadón, el recogido en el Códice Calixtino, la más antigua “guía” del camino.


Este tramo es rico en tradición y mitos; va sorteando la carretera por caminos y pistas que, en ocasiones, atraviesan los pueblos para otras, evitarlos. En Santa Catalina existió un renombrado hospital, el Gran Hospital, del que apenas queda el recuerdo entre un caserío austero y apretado. El Teleno domina el paisaje y junto a él, ya se avista el puerto de Foncebadón. El camino progresa en su ascenso, primero poco a poco, aunque luego se acusa la subida. En El Ganso, el Camino es la calle principal del pueblo, con la iglesia a sus pies, y donde ya en el siglo XII existían un monasterio y un hospital que la tradición quiere vincular con la Orden del Temple, quizá por su singular nombre… Rabanal es punto de referencia en el trayecto; a él se refiere el Calixtino como “Raphanellus”. La proximidad del pueblo viene anunciada por la ermita del Santo Cristo, desde donde el camino se convierte de nuevo en calle Real, para recta y bien empedrada, entrar en la localidad. Lla ermita barroca de San José; la “casa de las Cuatro Esquinas” donde la memoria cuenta que se alojó Felipe II; el hospital de San Gregorio y sobre todo la iglesia, de traza románica, no dejarán indiferentes a los caminantes.


Desde aquí, el camino se vuelve áspero de caminar, aunque de singular belleza. En invierno el silencio será el único compañero del peregrino y la nieve no faltará con frecuencia. Por ello enFoncebadón, en la falda del mítico Monte Irago, se dotó un monasterio cuyos monjes tenían obligación de orientar y auxiliar a los peregrinos que se aventuraban por estos aislados montes. Aunque no se conoce el origen del pueblo, las primeras referencias a él escritas datan de 946, cuando aparece mencionado en una donación que Ramiro II hace al monasterio de Santa María de Tabladillo. A finales del siglo XI, el eremita Gaucelmo funda una alberguería bajo la advocación de San Juan, para acoger el creciente número de peregrinos que transitaban por la zona. Cuenta con la aprobación del rey Alfonso VI, quien dona algunas propiedades para su mantenimiento. En 1103 el pueblo estaba consolidado; además de los hospitales de Santa María y San Juan, en él se ubicaban los albergues deFonsabatoneIrago. Sus habitantes gozaban de privilegios reales por mantener transitable el camino y atender a los peregrinos, que fueron confirmados en sucesivas ocasiones por diversos monarcas hasta Fernando VII, quien lo hace por última vez.



Desde Fondebadón hasta la Cruz de Ferro apenas hay unos cientos de metros, de subida, eso si; desde allí se inicia el descenso hacia la comarca de El Bierzo. Desde siempre, los caminantes que transitan por estas tierras dejan bajo la cruz una piedra, su piedra; quizá como símbolo de sus esperanzas y anhelos; quizá porque desde tiempo inmemorial se hizo así, dejando en puntos concretos, junto a los caminos, montones de piedras (los montes de Mercurio) como ofrenda para invocar la protección de los antiguos dioses de los caminos…


El descenso y el paisaje suavizan el camino hastaManjarín, despoblado largos años y que recientemente ha retomado su tradición hospitalera. Es el último pueblo por el que transita el Camino Francés en el territorio de Montañas del Teleno.


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